Emiten rectores de UNAM y UDEG declaración conjunta contra el muro de Trump

El muro que pretende construir el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría semejar­se al régimen del Apartheid y es una política oprobiosa, coincidieron los rectores de la Universidad Nacional Au­tónoma de México (UNAM), doctor Enri­que Graue Wiechers y de la Universidad de Guadalajara (UdeG), maestro Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, al emitir una de­claración conjunta como resultado de las mesas de discusión del Coloquio Inter­nacional “Los acosos a la civilización. De muro a muro”.
De acuerdo con el documento con­junto, se mencionaron también otros muros que amenazan el desarrollo en el siglo XXI: el capitalismo deshumanizante, la xenofobia, la discriminación, la cerra­zón ante el cambio climático y los ata­ques a la libertad de expresión.
Este coloquio fue convocado por la UNAM y la UdeG, y se realizó del 15 al 23 de noviembre en el Centro Cultural Universitario de la UNAM y del 25 al 27 de noviembre se desarrolla en Guadala­jara, en el marco de la Feria Internacional del Libro.
El doctor Graue Wiechers explicó que, mientras la caída del Muro de Berlín, en 1989, se tradujo en la posibilidad de am­pliar los vínculos humanos y colectivos frente a las identidades monolíticas, el muro que hoy se pretende construir en la frontera Norte de México represen­ta una nueva amenaza a la civilización. “Rechazamos todos aquellos muros, tanto materiales como simbólicos, que buscan impedir el diálogo y la solidari­dad. Entre ellos, la desigualdad social, económica y de género. Asimismo, el desafío que plantea el cambio climá­tico exige que la toma de decisiones de los gobiernos se base en evidencia científica y produzca políticas ambien­tales informadas y responsables, al margen de intereses económicos y de la proliferación de discursos anticien­tíficos”, subrayó el Rector de la UNAM. Añadió que en esta era de cambios, la vocación de las universidades públicas es la de fomentar principios cívicos y de­mocráticos como la igualdad, la libertad, el respeto a la diferencia, la solidaridad y la investigación científica, urgentes para combatir el ascenso de la xenofobia, el racismo, el sexismo, así como el trata­miento irracional del medio ambiente.
“La incapacidad de algunos gobiernos para responder a las exigencias sociales y económicas ha vulnerado los valores democráticos –leyó el maestro Bravo Padilla como parte de esta declaración conjunta–. El reto actual implica combatir la desigualdad y la pobreza mediante un proyecto económico alternativo, más jus­to y sustentable, adecuado a sus propias necesidades sociales y productivas. Otro valor democrático en riesgo es el de la libertad de expresión, como lo demuestra el creciente número de periodistas asesi­nados en nuestro país. La salvaguarda de esa libertad no es sólo una responsabi­lidad gubernamental, sino de la ciudada­nía y de las instituciones en su conjunto”. Consideró que el muro que Donald Trump planea construir se instituye como la metáfora del desprecio al otro. El arte y las humanidades, así como los espacios de reflexión y diálogo –como este coloquio, por medio de su dimen­sión crítica–, permiten transformar las metáforas e impactar en la realidad. Graue Wiechers afirmó que el muro de Trump sería una barrera oprobiosa, y que se debe tener conciencia de que no es todo el pueblo estadounidense el que piensa del mismo modo, sólo un sector que está en el gobierno, y prueba de ello es que existen ciudadanos de aquel país que defienden los derechos de los mexi­canos.
“Este muro puede tener equivalencia con el régimen del Apartheid –dijo Graue Wiechers–. Es una política oprobiosa. La diferencia es que los pueblos de México y Estados Unidos se han mezclado des­de hace decenas de años. La pretensión de que este muro quiere separar lo que ambas sociedades han construido es una pretensión inútil. Hay que denun­ciarla todos los días. Las Instituciones de Educación Superior tenemos que ha­cer trabajo de difusión, de conciencia y construcción civiliztoria que combata el fundamentalismo”.
Acciones de las universidades
Entre las acciones que han realizado es­tas universidades en conjunto con otras instituciones, Graue Wiechers detalló que han instalado en Seattle, Chicago y Arizona, mesas de trabajo con el grupo Carso, que encabeza el empresario Car­los Slim, con el objetivo de formar facili­tadores de ciudadanía cívica.
Señaló que 70 por ciento de la po­blación asiática y 50 por ciento de la latinoamericana obtiene documentos migratorios, pero en cuanto a los mexi­canos que viven allá, solamente 30 por ciento lo ha hecho. Por ello, esta estra­tegia busca ayudar a los compatriotas a que legalicen su estatus de residencia en Estados Unidos.
Todas las universidades abrieron, por medio de la Asociación Nacional de Uni­versidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), una estructura para que los jóvenes dreamers que quedan en fragilidad escolar, sean recibidos para re­validar sus estudios; se instituyó, además, el Premio “García Robles”, que se entrega a organizaciones que defienden a la mi­gración mexicana en Estados Unidos.
“Se ha construido un importante tejido, lo que ha sido un salto en las relaciones institucionales, pues la pre­tensión de Trump logró mayor unión entre universidades de México y Esta­dos Unidos como nunca se había visto, y no sólo entre ellas, sino también con organizaciones de la sociedad civil. El Rector de UNAM, su servidor y los rec­tores de otras tres universidades fuimos admitidos en la Association of Public and Land-Grant Universities. No hemos parado y hemos incrementado todas nuestras actividades de movilidad es­tudiantil y renovado relaciones con uni­versidades de Estados Unidos”, destacó Bravo Padilla.
Incluso en este coloquio hubo gran colaboración de la Arizona State Univer­sity, con la que se comparte un paradig­ma de visión del mundo y el combate al cambio climático.
Por último, Bravo Padilla explicó que dentro de México hay otro muro que se debe derribar: “Solamente tenemos aten­ción de 38 por ciento de la demanda de estudiantes, juntando a universidades privadas y públicas. Y esa es la princi­pal inequidad, que los jóvenes no sean admitidos en procesos que transformen sus posibilidades y que aporten a la so­ciedad”, concluyó.